domingo, 13 de mayo de 2012

Su majestad el rey de Tuculand(el señor de los asados)



Nuevo capitulo de el señor de los asados
esta vez pudo advertirse que se trataba de poder, de el poder, pues estaban invitados ellos, los legisladores levanta manos, el flamante superministro de coordinación, el vicegobernador en abuso de licencia y la futura gobernadora(?)mejor conocida como pato criollo. Aunque ellos digan que fue una cena para agradecerles las manos levantadas,el alperovichismo es así. Ya no sorprende. Que un hecho trascendental para una sociedad, que puede modificar su modo de ser, se resuelva en un asado distendido y que salga de la boca de un solo hombre podría transformarse en una crisis política. Aquí, no. No importa que una cuestión trascendental como la reforma quede reducida a la necesidad de un puñado de políticos.
El propósito es siempre el mismo: unos pocos perpetuándose en el poder, considerando que no hay nadie que los pueda remplazar. Estas prácticas desvirtúan una condición esencial para la existencia de una democracia plena: la alternancia de partidos y personas en el poder.
Cuando los gobernantes se perpetúan en el poder los ciudadanos dejan de serlo y se convierten en súbditos. “Ya no estamos dentro de una legitimación democrática sino en una dictadura oligárquica que se impone a la gente mediante algún sistema de dominación y de manipulación”.
La permanencia continuada en el gobierno, haciendo uso y abuso de los medios que el Estado provee; el presupuesto público y la propaganda oficial; la dependencia de millones de personas desvalidas de la asistencia pública, todo eso engloba el amplio y multifacético concepto de clientelismo.
Pero además esta corrupción de la forma democrática y representativa de gobierno, donde la democracia se reduce a la votación, una mayoría circunstancial entroniza un gobierno que luego cree e intenta hacer lo quiere. Se ha roto también en principio del gobierno limitado, el gobierno dentro de la ley.
La falsa mayoría construida con los votos comprados, ya sea por favores a empresarios amigos o por la debilidad psicológica de la gente humilde que hoy vota con el bolsillo, pues en un estado de supervivencia para este tipo de electores no existen los candidatos nuevos, solo existe aquel que esta siempre en el poder y "les da una mano".
Es persistente y cuestionable el reeleccionismo enquistado en nuestros hábitos políticos. Práctica nefasta, a la se ha agregado una variante del nepotismo, la transmisión de los cargos entre familiares.
Sin alternancia no hay democracia, se muere de inanición, ahogada en las aguas estancadas y descompuestas de las nuevas oligarquías políticas. Oligarquías en el preciso concepto aristotélico, el gobierno de unos pocos, término que alguna vez fue cuestionado por ser el gobierno de pocos, que eran ricos. Ahora se ha invertido el proceso: son unos pocos que se hacen ricos porque pueden gobernar sin alternancia.

“Lo único que justifica gobernar a hombres libres e iguales es que cada uno gobierne por turno”.
Aristoteles

También nuestros representantes, soldados de su majestad el señor de los asados podrian usar esta formula: Nos, que cada uno somos tanto como vos y todos juntos valemos más que vos, os hacemos rey de Tucumán